En el estadio de Boca Juniors, con arbitraje del colombiano Wilmar Roldán, el equipo de Scaloni cayó por 2 a 0 por los goles de Ronald Araujo y Darwin Núñez.
Pocas veces a un equipo de Scaloni se lo vio tan incómodo, tan impreciso producto de la erosión del rival. En el recuento, fue Uruguay el que generó más chances, porque las tres o cuatro veces que logró ser efectivo en la presión (no sólo para impedir ataques de Argentina, sino también para quitar con ventaja de contra), le llegó a fondo a Dibu, que vio como una entrada de Darwin Núñez y otra de De la Cruz no fueron gol de milagro.
¿Y Argentina? Llegaba por ímpetu, por vergüenza, porque algunas veces Uruguay se tiraba demasiado atrás, pero así y todo no generó. Tuvo la Selección alguna de Messi desde afuera y un remate de Julián que le dio con la comba al revés.
El gol vino por un error grosero de Molina, que por querer salir jugando se la regaló a Maxi Araujo para el gol de Ronald, su homónimo, pero más allá de la falla individual, el 1-0 tuvo que ver con lo que el partido ofrecía. Por eso, cuando los equipos se fueron al descanso quedó claro que algo había que cambiar.
A Bielsa, le salió todo. La Celeste siguió aguantando, con la bandera de Valverde, que se comió la cancha. Así, encontró una contra limpia: De la Cruz metió un pase al vacío, Otamendi lo volvió a correr de atrás y esta vez Darwin no perdonó.
Fuente: Cba24n