Tras las medidas anunciadas el martes por Caputo, la carne vacuna volvió a dar otro salto en menos de 48 horas y se transformó en un producto básico de la canasta alimentaria al que la gran mayoría no puede acceder.
En Córdoba, algunos de los más consumidos, como la tapa de nalga, el cuadril, el peceto o la tapa de asado, aumentaron alrededor de $1500 el kilo, lo cual constituye una de las subas más grandes de las últimas décadas.
En tanto, el lomo ya roza los $10 mil. Estaba a $7200 el kilo y pasó a $9600, todo esto a pocos días de la Navidad y de Fin de Año.
Cabe aclarar que aún no se trasladó a los precios de las carnicerías el brutal aumento de los combustibles, que superó el 70% en sólo cinco jornadas.
Debido a esto y al descontrol generalizado de precios, nadie puede arriesgar que antes de que termine el 2023 pueda haber otro “sinceramiento” en los valores de la carne vacuna, producida en su totalidad en Argentina, lo cual es una gran paradoja.