El caso salió a la luz tras una investigación que se inició a partir de denuncias del National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC) de Estados Unidos, una organización que se dedica a intercambiar información y recursos sobre niños desaparecidos y explotados. El arresto se produjo en una vivienda ubicada en la calle Gerónimo del Barco, en el barrio Sarmiento de San Francisco. Allí, los investigadores secuestraron dispositivos electrónicos y recolectaron pruebas que resultaron clave para la causa.
La Justicia de San Francisco dictó la sentencia tras una denuncia internacional y la investigación que reveló la presencia de víctimas menores de 13 años.