Se trata de la séptima erupción en la península de Reykjanes, cerca de la capital, Reikiavik.
Se trata de la séptima erupción en la península de Reykjanes —cerca de la capital islandesa, Reikiavik— desde 2021, cuando los sistemas geológicos que habían permanecido inactivos durante unos 800 años volvieron a activarse.
Las barreras artificiales han logrado alejar la lava de infraestructuras como la central geotérmica de Svartsengi y Grindavik, un pueblo pesquero de unos 4.000 habitantes.
Imágenes de la emisora pública RUV mostraban lava fluyendo a unos cientos de metros de la población, que fue evacuada durante una erupción en noviembre y de nuevo durante otra en febrero.
El magma se había estado acumulando bajo tierra desde la última erupción en febrero, lo que llevó a las autoridades a advertir de una erupción inminente.