Un país en constante estado de tensión.
Sin embargo, lejos de calmar las aguas, esta sucesión ha desatado una ola de protestas, indignación ciudadana y cuestionamientos institucionales que ponen en duda la viabilidad del actual gobierno y el rumbo inmediato del país.
Protestas masivas y represión
El 15 de octubre se convirtió en una fecha clave: miles de ciudadanos, especialmente jóvenes de la llamada “Generación Z”, salieron a las calles en Lima, Trujillo, Piura, Puno y otras regiones para exigir la renuncia de Jerí, el cierre del Congreso y una reforma estructural del sistema político.
La jornada terminó con un saldo trágico: Eduardo Mauricio Ruiz Sáenz, un manifestante de 32 años, murió tras recibir un disparo de un policía vestido de civil cerca del Congreso.
La Defensoría del Pueblo reportó más de 100 heridos, entre civiles y policías, y denunció el uso excesivo de la fuerza. El gobierno respondió anunciando una posible declaración de estado de emergencia en Lima, lo que ha sido criticado por organismos internacionales como el Ministerio de Exteriores de Alemania, que instó a evitar una escalada de violencia y a respetar el orden constitucional.
Fuente e imagen: NA