Los decesos se produjeron en varios puntos norteños de la península.
Dos de las muertes tuvieron lugar en la región norteña de Asturias, a orillas del mar Cantábrico, una de ellas la de un turista británico que se había acercado al espigón de la localidad de San Esteban de Pravia para contemplar las olas, explicó la emisora pública Radio Televisión Española (RTVE).
A pocos kilómetros, en la localidad de Cudillero, uno de los pueblos más bonitos de España según la prestigiosa revista "National Geographic", una mujer que paseaba por el puerto pesquero falleció al ser también arrastrada por una ola.