Dio con él un vecino de la localidad de Rennesøy que estrenaba un detector de metales.
Estos adornos o amuletos formaban parte de una colección que fue enterrada en el año 500 de nuestra era. En esa época los territorios nórdicos era escenario de numerosas plagas y desastres naturales.
Bore es consciente de que tuvo mucha suerte y no se hace ilusiones de encontrar más maravillas como estas.