La valorización económica de los servicios ecosistémicos de las superficies protegidas de la jurisdicción nacional, equivalente al 3,8% del PBI, desde 2022 no fue incluida en las cuentas nacionales.
Y tampoco estarían siendo monetizados de manera alguna, de acuerdo con el análisis que realiza el Banco Mundial de la riqueza de los países, tomando en cuenta no solo el PIB, sino también el capital humano y el natural.
El BIRF había ampliado ese año el concepto de riqueza de los países incorporando el conjunto de activos naturales y humanos, que se convierten a valores monetarios.
Otro de los antecedentes se encuentra en el reporte ¨The Economics of Biodiversity: The Dasgupta Review (2021)", que sugiere que las naciones necesitan adoptar un sistema de cuentas económicas que registre una medida ¨inclusiva¨ o ¨integral¨ de su riqueza, que sea considerada dentro de la definición de ¨riqueza¨ a la Naturaleza como un activo.
Los servicios ecosistémicos en las hectáreas con superficie protegida del país serían: regulación de gases, regulación de clima, regulación de disturbios, suministro de agua, formación de suelos, ciclado de nutrientes, control de erosión, tratamiento de residuos, polinización, control biológico, producción de alimentos, refugio y hábitat, turismo y recreación, cultura, materiales crudos, según la aplicación de una metodología científica que hizo la Administración de Parques Nacionales (APN) de Argentina.