En Portugal, aseguró que esas son cosas "vanas, superfluas y sucedáneas".
El Pontífice recorrió las calles de la capital portuguesa en un "Papamóvil" blanco entre personas que ondeaban las banderas nacionales de decenas de países, convergiendo en el extenso parque Eduardo VII.
La multitud, que según la policía rondaba el medio millón de personas, fue la mayor vista en Lisboa desde que Portugal ganó la Eurocopa de fútbol en 2006.
"Es increíble porque Portugal es un país tan pequeño que parece que nadie lo conoce, así que es bueno saber que somos anfitriones de un evento de esta importancia", dijo Mariana Moreira, de 20 años, de la ciudad norteña de Barcelos. "Estamos contentos".
El acto del jueves fue el primero de varios con el Papa con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro que se celebra cada tres años en una ciudad diferente. El evento, que comenzó el martes, se clausurará con una misa papal el domingo.