Los padres de los nenes denunciaron a una docente que disfrazaba a los chicos con trajes de sapos, los llevaba a una "habitación secreta", les daba golosinas y los manoseaba. Son más de 15 las víctimas.
En medio de las protestas del grupo de padres, que se manifestaron en las puertas del establecimiento, el Jardín 907, se supo que todo comenzó con el valiente testimonio de una niña de 4 años, quien hacía referencia a una "habitación secreta", donde una de las docentes, quien se desempeña en el área de Educación Física, cometía los abusos junto con un hombre, aparentemente ajeno al colegio.
Ese testimonio de la menor fue sólo el principio. Cuando trascendió la primera denuncia, se sumaron más casos y todos apuntaron a la misma docente, con relatos similares sobre cómo se generaban los abusos en un cuarto del jardín de infantes.
De acuerdo a la denuncia, la acusada disfrazaba a sus alumnos con trajes de sapo y en medio de los juegos y las canciones con los que distraía a los nenes “los llevaba a otro lugar al fondo, dándoles golosinas, para manosearlos”.
Dentro de la habitación sobre la que habló la nena que desató la ola de testimonios se encontraron los disfraces de sapos escondidos debajo de una caja, lo que desató el enojo de los padres, que exigieron la separación inmediata de la responsable de los presuntos abusos.
La causa quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) número 7 del Departamento Judicial de Morón, a cargo del fiscal Matías Javier Rapazzo. No trascendió si ya hubo un pedido de detención de la mujer denunciada, que da clases en otros jardines de la zona oeste.