"Ojalá el Gobierno sepa entender el pedido del pueblo", afirmó el exmandatario.
"Ojalá el Gobierno sepa atender la demanda y entender el pedido del pueblo. A este paso, estoy notando que (las movilizaciones) son imparables", afirmó el exfuncionario en declaraciones para la radio local desde el trópico de Cochabamba, donde lidera a los sindicatos cocaleros.
El pronunciamiento se produjo un día después de los enfrentamientos entre seguidores del exmandatario, conocidos como "evistas", y vecinos de la ciudad de Llallagua, en el departamento de Potosí, donde se registraron ataques a instalaciones policiales, oficinas públicas y negocios privados.
También coincidió con el desarrollo de operativos conjuntos de policías y militares para desbloquear rutas en varias regiones.
Ante esto, Morales sostuvo que las protestas en curso responden a "demandas del pueblo", aunque insistió en que él no fue su impulsor directo.
"No es Evo (Morales) quien convocó a los bloqueos de caminos. Algunos dirigentes deben saber: yo me opuse cuando me llamaron", aseveró.
El político aclaró que actualmente no ejerce cargos en instancias nacionales, aunque representa "a un movimiento político, que es el más grande de la historia", y advirtió que la judicialización de la política en Bolivia está eliminando los derechos políticos fundamentales.
Durante su alocución, el exmandatario criticó al Gobierno de Arce por recurrir a la fuerza pública para dispersar los bloqueos y denunció una presunta persecución política.
"No hay justicia social con represión. No hay democracia con la judicialización de la política. No hay democracia para mí con proscripción a partidos y candidatos", subrayó. Las protestas comenzaron bajo la exigencia de que Morales sea habilitado como candidato para las elecciones presidenciales de agosto próximo.
Desde entonces, los cortes de ruta han escalado a más de 30 puntos en el país, afectando el suministro de combustibles y productos básicos, lo que ha desatado una creciente tensión social y política.