Es en el marco de esta tradición que cumplen los últimos años del secundario, la provincia decidió tomar medidas preventivas para evitar estudiantes que lleguen sin dormir y en estado de ebriedad.
La tradición instaurada por los adolescentes es reunirse y celebrar en una casa o salón la noche anterior al Último Primer Día para asistir al otro día al colegio alcoholizados y sin dormir.
Ante esta situación que comenzó a generar un problema en las aulas, algunos colegios tomaron la decisión de separarlos y llamar a los padres. No obstante, este año, la Dirección General de Escuelas decidió que no podrán ingresar a la institución y podrá haber sanciones para los progenitores.
Los padres pueden ser procesados por el artículo 86 del Código de Contravenciones por "omisión al cuidado" y en consecuencia serán multados con 2000 a 4000 Unidades Fijas.
Además también podrán ser sancionados los locales donde se realicen los festejos y hayan vendido alcohol a menores con una multa más severa de 5000 a 12000 Unidades, más la clausura del lugar por 60 días aproximadamente y trabajo comunitario.
Por caso, las multas para los padres son de 108 mil y 216 mil pesos.
Para evitar estas situaciones, las autoridades escolares prometen organizar actividades especiales con el centro de estudiantes y el servicio de orientación para no pasar por alto este evento.