La mujer ha muerto “como ella quería: mientras dormía, tranquila y sin dolor”, en Olot, en la provincia de Girona.
En el mismo mensaje, aseguran que la recordarán siempre por sus consejos y su bondad, en sus palabras, y han indicado las palabras que les decía hace unos días: “Un día que desconozco, pero que está muy cerca, este largo viaje habrá terminado. La muerte me encontrará gastada de haber vivido tanto, pero quiero que me encuentre sonriendo, libre y satisfecha”.
A sus 116 años, Branyas comenzó a colaborar con la ciencia en un proyecto genético que lleva su nombre, impulsado por Manel Esteller, director de este instituto de investigación y catedrático de la Universidad de Barcelona, para estudiar el impacto del covid en las residencias. Estas investigaciones fueron, según dijo la propia ‘super avia’ su “última contribución a la sociedad”.
En sus últimos días, según ha contado la familia, parecía que Branyas sentía que se acercaba su hora: “Me siento débil. Se acerca la hora. No lloréis, no me gustan las lágrimas. Y sobre todo no sufráis por mí. Ya me conocéis, allí donde vaya seré feliz, pues de algún modo os llevaré siempre conmigo”, les expresó a sus allegados.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha lamentado la muerte de la mujer más longeva del mundo, la catalana Maria Branyas, a los 117 años: “Perdemos a una mujer entrañable, que nos ha enseñado el valor de la vida y la sabiduría de los años”.
Fuente: Infobae