Construyó una extensa carrera entre la comedia, la revista, la música y el drama, siempre guiada por una profunda conexión con el público.
Hasta hace muy poco seguía haciendo lo que más amaba. Cada semana subía al escenario del Teatro Picadilly para formar parte de Viejas Chorras, la comedia que compartía junto a Divina Gloria, Cristina Maresca y Cristina Tejedor. Allí seguía encontrándose con el público, ese vínculo que siempre consideró el verdadero tesoro de una carrera artística.
Nacida el 20 de diciembre de 1942 en Vicente López, parecía destinada a convivir con las tablas desde la cuna. Hija de dos figuras del espectáculo, María Esther Gamas y Roberto Fugazot, creció entre historias de teatro, música y radioteatro. Sin embargo, el apellido nunca fue un atajo. Desde muy joven entendió que el oficio se construía con esfuerzo, disciplina y una enorme capacidad de adaptación.
Tenía apenas 15 años cuando debutó profesionalmente. Lo hizo impulsada por la curiosidad, pero también por una pasión que ya resultaba imposible de ignorar. Desde entonces nunca dejó de trabajar. Comedias, dramas, revistas porteñas, espectáculos musicales y televisión fueron moldeando una trayectoria tan extensa como diversa. Su talento le permitió transitar géneros muy distintos sin perder jamás una característica que la acompañó durante toda su carrera: la cercanía con la gente.
Fuente: Infobae