Tenía 95 años y era la madre de Jorge Eduardo Oshiro, uno de los 17 inmigrantes japoneses nacidos en Argentina que fueron detenidos y desaparecidos.
La familia Oshiro se había instalado en Villa Ballester a fines de la década del 50. María había nacido en Ciudadela en 1930 y pasó parte de su infancia en Japón, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial. Años más tarde, regresó a Buenos Aires en 1951, donde formó su familia.
Jorge Eduardo Oshiro nació el 2 de enero de 1958 y fue el segundo hijo. Su historia quedó marcada por el accionar del terrorismo de Estado y forma parte de la memoria colectiva, en el marco de los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar en Argentina.