En una época donde el aula ya no se limita a cuatro paredes, un grupo de estudiantes decidió cambiar los cuadernos por el agua. No como escape, sino como parte del aprendizaje.
La iniciativa está destinada a estudiantes de 1° Año A y B del turno tarde y combina educación física, formación integral y experiencias fuera del aula tradicional. En ese contexto, la natación aparece como una herramienta pedagógica que va mucho más allá del deporte.
Las clases, que se desarrollan los lunes y miércoles en el Polideportivo Municipal y de las que participan unos 25 estudiantes cada día, son dictadas por profesores de Educación Física Andrea Rioja y Daniel Pérez. Las mismas tienen una extensión aproximada de una hora y en ellas se trabajan distintos contenidos vinculados a la natación como la adaptación y confianza en el agua, el control de la respiración e inmersión, la flotación y los desplazamientos básicos, así como la iniciación a los estilos crol y espalda.
El proyecto incluye la enseñanza de normas de seguridad y autocuidado, junto con el fomento del trabajo cooperativo y la participación activa de los alumnos en cada clase.