Con la iniciativa, el presidente intentaba mostrar dureza y a la vez flexibilidad al ingreso de trabajadores que pueden ayudar a la economía de Francia.
Los legisladores del partido de extrema derecha de Marine Le Pen, así como muchos conservadores, unieron sus fuerzas para rechazar el proyecto de ley en su primer día en la Asamblea Nacional, adoptando una moción propuesta por los Verdes, que fue aprobada por sólo dos votos.
El rechazo no significa que el Gobierno tenga que dimitir y no es el fin del proyecto de ley de inmigración.