Casi 50 personas fallecieron hasta el momento en los peores disturbios en décadas en el país. Los manifestantes reclaman la renuncia de la presidenta Boluarte, el cierre del Congreso y la convocatoria a elecciones nacionales.
El país de unos 34 millones de habitantes ha estado en medio de sus peores disturbios en décadas desde la abrupta destitución y arresto del presidente de centroizquierda Pedro Castillo el 7 de diciembre después de que trató de cerrar ilegalmente el Congreso para evitar un juicio político.
Hijo de campesinos, Castillo había sido un defensor de los grupos indígenas y pobres de las zonas rurales que lo impulsaron a ocupar el cargo en 2021, a pesar de incumplir sus promesas de distribuir la riqueza minera y ser golpeado por investigaciones de corrupción periódicas.
Su derrocamiento ha encendido una ira profundamente arraigada en las provincias rurales, especialmente en el sur rico en cobre, contra la élite política y adinerada en la capital Lima, con manifestantes apuntando al Congreso y a la mandataria Dina Boluarte, anterior vicepresidenta de Castillo. La violencia ha dejado 47 muertos.